El trámite que frena la venta
La transferencia de un vehículo requiere acreditar que no hay infracciones pendientes. Si el sistema arroja actas impagas, el certificado no se emite y la operación queda en el aire: con seña entregada, comprador impaciente y una fecha que se corre.
La causa casi siempre es la misma: multas que el titular no sabía que existían, porque nunca fueron notificadas a su domicilio real.
Qué suele estar bloqueando
- Actas antiguas nunca notificadas, a veces de más de cinco años.
- Infracciones posteriores a la denuncia de venta de un vehículo anterior, mal imputadas.
- Fotomultas acumuladas de un mismo corredor o radar.
- Deuda de peaje por telepeaje mal registrado.
- Actas en más de una jurisdicción a la vez: CABA, provincia y municipio.
Cómo se depura
- Relevamiento total por dominio en todas las jurisdicciones posibles, no solo donde saltó el bloqueo.
- Clasificación por antigüedad y estado: prescriptibles, impugnables o pagables con descuento.
- Planteo simultáneo: prescripción de las viejas e impugnación de las viciadas, mientras se cancelan las que conviene cerrar rápido.
- Verificación posterior: confirmar que el sistema refleje las bajas antes de pedir el certificado.
Los tiempos reales
Un caso con dos o tres actas recientes se resuelve en días. Un caso con quince actas repartidas en tres jurisdicciones, con planteos de prescripción de por medio, lleva semanas. Por eso la recomendación práctica para quien va a vender es contundente: pedí el detalle de infracciones antes de publicar el aviso, no después de recibir la seña.
Del lado del comprador
Si estás comprando, pedí el detalle de infracciones por dominio antes de firmar el boleto. Es una verificación de minutos que evita heredar una deuda ajena y descubrir el problema recién cuando quieras transferir a tu nombre. Lo cubrimos en la gestión de libre deuda y transferencias.